Demasiadas veces me he encontrado con gente que cree que mezclar gatos y bebés o niños pequeños es peligroso.

Por desgracia, todos los años son abandonados gatos cuando las mujeres se quedan embarazadas por un injustificado temor a la toxoplasmosis.

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El problema es que hoy en día muchos ginecólogos siguen recomendando deshacerse de los gatos cuando se está embarazada. Cuando realmente lo que único que debéis hacer es lavaros las manos después de limpiar las heces de la bandeja del gato o pedirle a tu pareja que durante esos meses sea él quien limpie la bandeja… ¡Fin de la complicación!

Para un gato, hay dos cosas sumamente importantes, el territorio y la estabilidad. Evidentemente, con la llegada del bebé, ambas cosas se verán alteradas, el gato es un animal cuyo comportamiento está basado en conservar y preservar su territorio estable. Esto es lo que le da la felicidad y tranquilidad.

Lo ideal sería que previamente a la llegada del bebé a casa, dejemos que nuestro gato huela las nuevas cosas que vayamos comprando para nuestro hijo, y que así se vaya familiarizando con ellas. Lo que siempre tenemos que evitar es que piense que son cosas para él, sobre todo la cuna.

Cuando llegue el bebé a casa, hay que dejar que el gato se acerque al nuevo inquilino (estando nosotros delante), e intentar que no se asuste. Al cabo de unos días, se habrá acostumbrado al nuevo miembro de la familia.

¿Puede un bebé recién nacido tener gatos cerca?

Sí, y además es algo bueno, siempre y cuando estén bajo supervisión. Lo único que tenemos que impedir en un primer momento, es que el gato no duerma con nuestro bebé.  Por lo demás, hay un montón de investigaciones que sugieren que los niños que se han criado con animales domésticos durante el primer año de su vida, tienen una menor incidencia de alergias más adelante.

“Los gatos pueden contagiar enfermedades a nuestro bebé.”

Eso es un mito falso. Hay muy pocas enfermedades que el gato pueda transmitir a un ser humano. Es bastante raro que un gato nos infecte con algo, siendo más probable que otra persona nos contagie alguna enfermedad. Simplemente hay que asegurarse que nuestro gato este desparasitado.

De cualquier modo, para quedarnos más tranquilos, conviene acudir al veterinario, comprobar que el felino está sano y evitar las salidas al exterior del gato durante la gestación, con ayuda de nuestras redes evitarás que el gato salga al exterior proporcionándote una mayor tranquilidad durante el embarazo y cuando el bebé llegue a casa.

Si todavía tienes dudas sobre la convivencia de tener un gato con tu bebé lo mejor será que preguntes a un especialista como un veterinario, pediatra o tu médico de cabecera, así como todo en la vida, lo mejor es estar bien informado. 🙂

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